Seguro que te suena: pasas horas dándole vueltas a un contenido, lo lanzas con toda la ilusión y, cuando toca ver los resultados, te quedas con la sensación de que es imposible saber si eso ha ingresos. Medir el impacto orgánico de las redes sociales en las ventas es, posiblemente, el mayor quebradero de cabeza que tenemos hoy en día. Pero la realidad es que, si queremos que las redes dejen de ser solo un catálogo de fotos bonitas y empiecen a ser rentables, no queda otra que bajar al barro de los datos.
Lo mejor de todo es que no necesitas un sistema informático que sea muy complicado, con organizar bien los UTM, usar encuestas y mirar tu CRM, ya tienes lo que hace falta para defender tu trabajo con números. El fallo en el que caemos casi todos es quedarnos atrapados mirando los likes o si la cuenta ha subido mucho en seguidores.
Eso está muy bien para para medir la la comunidad de tu cuenta, pero la verdadera medición de las redes sociales tiene que aterrizar en las ventas. No va de gastarse una fortuna en herramientas carísimas, sino de aplicar una lógica con estrategia: conectar los puntos entre ese primer clic de un usuario y el momento en el que saca la tarjeta para comprar.
La base de la medición en redes sociales: Los enlaces con UTM
Si te has propuesto medir el impacto de las redes sociales orgánicas en ventas con un mínimo de rigor, lo primero es dejar de compartir enlaces “limpios” o genéricos. Aquí es donde nos salvan la vida los parámetros UTM. No son más que unas etiquetas que pegas a tus links para que Google Analytics sepa exactamente de dónde viene cada persona que entra a tu web. Si no los usas, la herramienta meterá todo el tráfico en un mismo saco y no tendrás ni idea de si esa venta vino de tu link de la biografía o de aquel post de LinkedIn que se hizo viral.
- No te líes con los nombres: Busca la sencillez. Usa etiquetas directas como utm_source=instagram y utm_medium=organic_bio. Lo importante es que todo el equipo use el mismo criterio para que los datos no sean un caos.
- Tenlo todo bajo control: Acostúmbrate a etiquetar cada link que pongas en tus historias o perfiles. Así, la atribución deja de ser una corazonada y se convierte en un rastro real que puedes seguir paso a paso. Tener estos datos limpios es fundamental para validar si tu estrategia de marketing de contenidos está funcionando o si necesitas cambiar el rumbo para atraer tráfico que realmente convierta.
Encuestas post-compra: El dato que la analítica no detecta
A veces la tecnología se queda corta, sobre todo con las restricciones actuales de privacidad y cookies. La atribución técnica suele ser injusta con el contenido orgánico porque casi siempre asigna el éxito al último clic. Piénsalo: alguien te descubre en Instagram, te sigue durante semanas, se convence de tu propuesta y, cuando va a comprar, entra directamente escribiendo tu web. Para cualquier programa de analítica, eso será “tráfico directo”, ignorando que el origen real fue tu contenido.
Aquí es donde las encuestas post-compra son clave. Preguntar “¿Cómo nos conociste?” justo después de que alguien pague por tus servicios te ofrece una información que los algoritmos no pueden rastrear por sí solos. Es la forma más fiable de realizar una medición en redes sociales que se ajuste a la realidad del cliente. Entender estos puntos de contacto es esencial para medir el ROI en tus redes sociales, porque por fin podrás ponerle una cifra económica a cada hora invertida en tu estrategia.
Conectar el CRM para medir el impacto orgánico de las redes sociales en ventas
Para que todo esto tenga sentido, la información de esos enlaces UTM tiene que viajar desde tu web hasta tu CRM. Solo cuando unes estos dos mundos puedes saber si ese usuario que te encontró por un post acabó siendo un cliente fiel o si solo realizó una compra puntual.
Si conectas la atribución con la ficha de cada cliente, podrás calcular cuánto dinero genera una persona a largo plazo (LTV). Esto te sirve para saber en qué redes sociales merece la pena invertir más tiempo basándote en la calidad de los clientes, no solo en el volumen de clics. Con estos datos, tus informes ya no irán de “tener presencia”, sino de generar ingresos tangibles. El trabajo orgánico deja de ser un gasto difícil de explicar y pasa a ser una inversión con resultados demostrables.
¿Cómo empezar a medir?
Dominar la medición de las redes sociales es, sobre todo, una cuestión de hábito. No hace falta cambiarlo todo hoy mismo, pero sí empezar con estos tres pasos fundamentales:
- Etiqueta siempre: No publiques ni un solo link sin sus correspondientes UTM.
- Pregunta a tus clientes: Implementa una encuesta rápida tras la compra para captar lo que la analítica no muestra.
- Cruza los datos: Haz que esa información llegue a tu CRM para entender cómo impactan las redes en tu facturación.
Conclusión: medir, comprender y vencer
Seguir gestionando las redes sociales solo por intuición es un error que hoy en día no nos podemos permitir. Medir el impacto orgánico de las redes sociales en las ventas da trabajo y requiere ser muy constante con el método, pero es que no hay otro camino si queremos que el contenido se tome en serio dentro de la empresa. Al final, cuando consigues unir el rastreo técnico con lo que el propio cliente te cuenta en una encuesta, la atribución deja de ser una adivinanza y se convierte en algo real.
La clave está en no ver la creatividad y los números como enemigos. Si montas este sistema de tres patas (UTM, encuestas y CRM), cada minuto que pases creando un post estará sumando al crecimiento del negocio de forma visible. Evita publicar por cumplir el calendario. Publica con objetivo. Y si necesitas un plan para gestionar tus redes como un canal de ventas profesional, en marketinhouse podemos ayudarte a diseñar un recorrido con métricas claras, donde los resultados te permitan crecer y avanzar con confianza y seguridad en cada paso.
