La novedad no es “que una IA recomiende productos”. Eso ya estaba ocurriendo. La ruptura real llega cuando esa recomendación se vuelve transaccional: ChatGPT Instant Checkout permite comprar dentro del propio chat, sin el salto clásico hacia la web del retailer para completar el pago. En términos de negocio, esto reduce fricción, acorta tiempos de decisión y elimina uno de los puntos donde más se pierde conversión: el cambio de contexto entre “me lo recomiendan” y “lo compro”.

Este despliegue ha arrancado de forma gradual, con foco inicial en EE.UU. y con acceso para distintos niveles de usuario allí (incluyendo free, plus y pro). No es una activación global ni homogénea: el catálogo y las integraciones se abren por fases, y eso hace que el “momento early” sea estratégico.

Si vendes online, este tipo de cambios suelen premiar al primero que se vuelve “legible” para el sistema: no porque lo haga mejor creativamente, sino porque se vuelve operable para el agente (datos, disponibilidad, políticas, checkout). Esto se traduce en aparecer antes que el resto cuando el cliente ya está listo para hacer la compra.

El flujo de usuario: de la inspiración a la conversión

El usuario primero pregunta, después recibe recomendación, elige una de las opciones, y por último aparece el botón de compra dentro de la conversación. Después confirma envío y pago, y el pedido queda cerrado. El vendedor (la web) gestiona la operativa y el usuario recibe la confirmación por los canales habituales del comercio.

El punto clave es que la “ficha de producto” deja de ser necesariamente una página web. Puede ser una representación generada por la IA con lo imprescindible para decidir (precio, atributos, entrega, devolución, reseñas), y el checkout ocurre sin obligarte a navegar. Ahí es donde el SEO tradicional empieza a quedarse corto si sigue midiendo éxito como “más sesiones”.

Ecosistema inicial y lo que sugiere sobre la expansión

El lanzamiento se ha apoyado en un ecosistema inicial con vendedores en EE.UU. y despliegue hacia vendedores que usan como plataforma de ventas web Shopify. Esto se está haciendo por fases, además de anunciar ampliaciones con nuevos proveedores cms y ecommerces. Esto encaja con una estrategia obvia: empezar por catálogos donde la estandarización del producto, la disponibilidad y el checkout se pueden integrar de forma controlada, y luego escalar.

Para las marcas y tiendas, la idea es sencilla: hoy en día, vender ya no significa solo tener tu web o tus tiendas físicas. También se está vendiendo a través de chats y asistentes virtuales que no controlas. Si no estás preparado para vender ahí, habrá clientes que ni siquiera mirarán tu web.

Agentes, protocolo y pagos

Para que un asistente virtual pueda completar una compra, necesita una forma estándar de comunicarse con la tienda. Ahí entra el Agentic Commerce Protocol (ACP), que no es otra cosa sino un protocolo que permite a los agentes manejar el checkout de manera consistente. No es una herramienta de marketing, es la infraestructura que hace que todo funcione.

Aquí entra en juego Stripe, seguro que te suena. Más que el nombre, lo importante es lo que hace: convierte el pago en algo que sucede dentro de la conversación con el cliente, no al final de tu web. Es decir, el pago deja de ser un paso final de un formulario y pasa a formar parte de la charla guiada que tienes con el usuario.

Pero OpenAI no actúa como el vendedor de la transacción. El pedido se hace al vendedor es este quien mantiene la responsabilidad de cobro, envío, devoluciones y soporte. Algo crítico para la confianza del usuario, la operativa e incluso el riesgo: el agente facilita, pero la tienda sigue siendo el comercio.

Shopping research y compra, ahora van de la mano

Instant checkout no “aparece” de la nada: la idea es que el usuario use chatgpt para investigar, comparar y decidir. En cuanto el sistema puede cerrar sin sacar al usuario del flujo, el incentivo para “mandarte” tráfico baja. Y eso cambia el juego para SEO, contenidos y ecommerce: tu objetivo no es solo rankear, es ser la opción que el agente puede recomendar con seguridad y que el usuario puede comprar sin dudas.

La frase con la que hemos pintado las pizarras de marketinhouse es: pasamos de “query → click → buy” a “answer → buy”. Esto puede significar menos tráfico directo a tu web en parte de las compras, pero no necesariamente menos ventas. Significa que el valor se desplaza hacia:

  • ser visible dentro de la respuesta (no en el SERP)
  • ser comprable dentro del chat (no solo clicable)
  • ser confiable para el agente (no solo “bien optimizado” para Google)

Y aquí es donde el GEO deja de ser una etiqueta bonita: optimizar para motores generativos es optimizar para cómo la IA entiende, selecciona y justifica recomendaciones.

El nuevo “seo técnico”: datos de producto, consistencia y señales de decisión

Para participar bien en este entorno, hay tres frentes que pesan más que “hacer un blog”:

  1. Calidad de datos: atributos completos, variantes claras, stock fiable, precio consistente, políticas de envío y devolución sin ambigüedad. El agente necesita certeza.
  2. Contenido decisional: descripciones que resuelvan objeciones, expliquen uso real, indiquen compatibilidades y límites, y aporten prueba social. Si el usuario duda, el agente no cierra.
  3. Credibilidad: reseñas, reputación, claridad de marca y soporte. En un entorno donde la IA “elige”, la confianza es un multiplicador.

La medición también sufre un cambio

Se puede decir que en breve será un error seguir obsesionándose con las sesiones orgánicas cuando las ventas se producirán sin pasar por la ficha de producto. Hay que empezar a pensar en ventas dentro de los LLMs (Grandes Modelos de Lenguaje por sus siglas por sus siglas en inglés), como con ChatGPT, siempre que la tienda lo permita. También cambia cómo medimos la influencia: ahora el asistente se convierte en un punto clave entre descubrir un producto y comprarlo.

Eso sí, todavía hay límites: depende de dónde estés, de los socios y de cómo se integren las plataformas. No todos los catálogos se pueden usar igual, y algunos retailers ponen restricciones que afectan qué productos aparecen y cómo se recomienda.

Checklist de preparación como responsable SEO

No hace falta un plan de 6 meses para empezar. Hace falta ordenar las bases. Propongo como responsable SEO lo siguiente:

  • Auditar datos de producto (completitud, coherencia y actualizaciones)
  • Priorizar contenido que convierte en conversación (no solo que posiciona)
  • Reforzar señales de confianza (soporte, políticas, reseñas, entidad de marca)
  • Preparar medición para tratar al agente como canal

En resumen: el futuro cercano no elimina el SEO, pero cambia su objeto. Ya no optimizarás solo para que te encuentren; si no que lo harás también para que te elijan y te compren dentro de un entorno generativo.